Opinión

Juventud anestesiada y vendada

Por Carlitos Jiménez

Opinion- Todo aquel que vive a la vanguardia del tiempo, sabe que esta era es movida casi completamente por la tecnología. Ahora predomina más lo artificial y extravagante, mayormente en los jóvenes, quienes, a diferencia de otras generaciones anteriores, estamos desilusionados acerca del futuro y el buen curso que debe tomar nuestra sociedad, la cual ha sido dirigida por el mismo grupo de personas cuyo único interés es seguir saciando su deseo de enriquecerse que al parecer no le repugna.

Ellos ponen todo su empeño en que el entretenimiento sea la anestesia del individuo común y que todas las cosas “chatarras” sean las gafas que todos anhelemos llevar.

Así, el fin de semana se goza hasta que salga el sol y el lunes es que nos damos cuenta de que los productos de primera necesidad han subido de precio, que los combustibles siguen jugando con nuestro pobre salario, ganando el juego con trampa.

Y, ¿de quién es la culpa?

En el proceso de crianza, los padres cometen el grave error de decirles a los niños que esa cosa o alguien lo hizo caer, que la culpa es de otro. Y hoy esa es la actitud que adoptamos respecto a la situación socio económica que nos afronta. Culpamos al partido “x”, a los funcionarios “y” y a la familia “z”. Y esa queja se convierte en un rosario de cada día.

Pero jamás analizamos aquella frase que reiteraba el expresidente dominicano, doctor Joaquín Balaguer: “los jóvenes son el futuro de la nación”. El contenido de esta frase es poderoso, porque significa que la juventud es una etapa en la vida humana capaz de cualquier cosa que pase por la mente.

Siendo así, lo más correcto es aprovecharla en cosas productivas sobre todo adquiriendo buenos conocimientos, aun sea de forma autodidacta, ya que esta fue la misma actitud que tomaron quienes dirigen la nación actualmente, se educaron, se prepararon más cuando eran jóvenes.

Es así, cuando debemos reconocer que la culpa de seguir viviendo peor en la sociedad, recae en aquel que no se ha empeñado en educarse y prepararse.

El tiempo que vivimos actualmente, está hundido en un espacio de consumo sobredosificado en el que ya no existe la satisfacción de las necesidades básicas, sino la única ansiedad de consumir permanentemente.

En esta etapa social tan moderna, contamos con una gran aliada para la educación y la preparación, la tecnología. Sin embargo, es con ella que estamos matando nuestra personalidad, gastando nuestras neuronas y perdiendo nuestra autoridad.

Tenemos un Smartphone, redes sociales y hacemos hasta lo más difícil para estar conectados en internet (nada de esto es malo), sin embargo, lo que no es correcto es el uso que le da la mayoría.

Gran parte de usuarios de las redes sociales, son jóvenes; de estos, una cantidad muy significante no es consciente del impacto real de estas plataformas y accede a ellas a contribuir con promociones de promiscuidad, lo fácil y lujoso es protagonizado por aberrantes y “desacatados”.

En vez de acceder a ese tipo de contenido y consumirlos, es mejor buscar y promover el conocimiento, los valores fundacionales de la familia y la sociedad, que es ahí donde se aprecia la sobriedad y seriedad. Con la tecnología, las redes sociales y la internet, podemos buscar y compartir las informaciones que harán de la vida un proyecto durable

Joven, ¡el poder de la tecnología es incuantificable!

En este siglo XXI, tenemos un rol fundamental en la sociedad a pesar de que hemos crecido en un ambiente de elevado consumo y bienestar que realmente torna difícil el desarrollo de otras costumbres. Es por eso, que nuestro principal desafío es la educación.

Esta es la principal razón por la que esta etapa de la juventud debe tener su propio sello, la “calidad”, y estamparlo en proyectos que mejoren el desarrollo sociopolítico y cultural.

 

 

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